Tecnología

Palabreja que nos invade por todas partes. Nos rodea y nos sentimos abrumados por los avances en las herramientas y las técnicas nuevas que parecen apabullarnos sin darnos un respiro en el que pode asimilar los avances de tanto cacharro nuevo que nos promete hacernos la vida mas fácil y proporcionarnos ingentes cantidades de bienestar y felicidad.

Lo cierto es que este nuevo fenómeno, que apareció en los albores de la Humanidad cuando nuestros ancestros comenzaron a utilizar herramientas y cocinar con fuego provoca en la actualidad esta misma desazón de vértigo ante el manejo de fuerzas desconocidas que pudieron sentir en aquellos tiempos. Probablemente ahora bastante menos por pura inconsciencia, pero eso sería objeto de otra entrada de este blog.

Al uso de estos conocimientos lo llamamos tecnología, que es el manejo de los recursos técnicos disponibles, comprendamos o no su esencia ni sus fundamentos científicos.

Al tipo que empezó a manejar el fuego le explicamos lo que es una caloría, y nos da con la antorcha en la cara, al menos antes de asar el mamut. Después, probablemente también.

Pues algo parecido nos ocurre en aspectos bastante comunes en nuestro oficio de procurar la mejora de personas y organizaciones con los destinatarios de nuestra profesión. Que saben que el fuego da calor, pero ignoran el porqué, ni las leyes que rigen las combustiones y sus elementos esenciales. La cosa es que el palo dé calor, y ase el mamut o la porción de él que corresponda para satisfacer las necesidades inmediatas de alimentación.

Tras unos cuantos milenios, seguimos más o menos con el mismo sistema, lo que demuestra su validez práctica para el progreso medio de la sociedad hasta el momento. Pero cada vez se aceleran más los acontecimientos. Lo que hace apenas un siglo eran avances asimilables por la sociedad mediante su conocimiento y aceptación durante un cierto espacio temporal, en la actualidad los cambios están aconteciendo a tal velocidad que simplemente manejar un electrodoméstico ya comienza a exigirnos conocimientos cibernéticos.

Pues bueno. Pero quien maneja todos esos cacharros llenos de bits, megas, algoritmos y palabros semejantes, siguen siendo las personas.

¿Le prestamos la suficiente atención a las reglas de funcionamiento y uso de lo más esencial, o seguimos desaprovechando el 60% de la capacidad de las personas?

Noscete ipsum. Incluyendo la tecnología de las personas.

 

Saludos

 

 

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