• Rotación

    Palabra  misteriosa. Por un lado puramente vital, dadora y generadora de vida pues sin este efecto nuestra existencia en nuestro planeta sería imposible por uno de esos misterios de la Física que nos dice que si no hay rotación, saldríamos despedidos con celérica presteza a lo largo del Universo.

    Como no es cuestión de adentrarnos dentro del proceloso mundo de la astrofísica y sus interrelaciones cósmicas, nosotros puestos a vivir dentro de los límites también inconmensurables e inabarcable de las relaciones humanas vamos a contemplar la referida al mundo de la empresa, dentro del cual se considera rotación a la sucesión de personas que entran y salen de la organización dentro de un periodo de tiempo determinado.

    Tal rotación es como casi todo, una magnitud que en exceso es perniciosa, y que dentro de determinados y muy cuantificados límites es generadora de nuevas oportunidades de mejora dentro de la empresa.

    Visto desde este punto de vista, es algo necesario y limitadamente controlable, aunque no de manera absoluta pues la misma trayectoria vital de las personas hace intrínseca esta imprevisiblilidad.

    Desde otro lo observaremos como fuente inagotable de sinsabores, inquietudes, desazones y temores para cualquier empresario consciente. No digamos nada de los empresarios inconscientes que consideran este efecto en sus plantillas como algo bueno para mantener el orden en sus cuentas mediante el sencillo trámite de contener sus costes y mantener su productividad pagando poco y haciendo trabajar en exceso a sus plantillas, cuyo efecto no es mejorar en productividad como nos cuentan los índices oficiales, pues la competitividad en las empresas ha aparecido mediante ajustes de plantilla y salariales, que no en una productividad y rentabilidad reales.

    Y si a este cóctel añadimos que además mantienen la disciplina mediante el acreditado sistema de la inseguridad laboral en su plantilla, los efectos en la supervivencia de la empresa están perfectamente asegurados. La cosa pinta regular.

    La balanza entre los esfuerzos para mantener un equipo de trabajo sano, equilibrado y con aportaciones de nuevos conocimientos que complementen los ya existentes, reforzando áreas de negocio o comenzando nuevas oportunidades es a lo que se debería atender de manera imperiosa.

    Pero para poder hacer esto de una manera más o menos coherente hay que tener algunas nociones básicas de la gestión del Talento en la organización y contar con profesionales que sepan establecer mecanismos y sistemas de funcionamiento dentro de cada una de los equipos que forman la empresa.

    En demasiadas ocasiones encontramos que dentro de una misma empresa hay secciones y equipos sólidos, eficaces y muy cohesionados cuyos resultados están muy por encima de otros equipos similares, que pueden diferenciarse en ubicación o en horario, caso de los procesos divididos en turnos. Es muy frustrante encontrar que en una misma organización, en la que se supone rigen las mismas normas, condiciones de trabajo, condiciones salariales y métodos de gestión del Talento, haya estas diferencias.

    Y la respuesta que encontramos siempre es la misma: En la realidad, no hay tanta orientación hacia el Talento quedando éste en la mayoría de las ocasiones al albur de que cada equipo encuentre un buen jefe que sepa llevarlo hacia el logro.

    Desafortunadamente los malos jefes son una causa básica y esencial para que aparezca y se instale para quedarse la indeseada y peligrosa rotación, pues cuando según qué controles se demuestran ineficaces, las políticas emanadas desde la dirección no dan los resultados pretendidos, aparece la inseguridad del mando intermedio, que como todo el mundo sabe, es la mayor fuente de miedo.

    Y el miedo no proporciona buenos resultados. Tanto es así que el principal motivo que atenaza a los directivos es el pánico a saber de verdad y fundadamente lo que sucede en sus organizaciones. Dicen que saben, dicen que quieren saber, dicen que no les llegan los conocimientos, pero la realidad es que mientras todo fluya de manera más o menos aceptable, mejorar estos parámetros no les saca de su zona de confort.

    Deberían luchar contra esos miedos que entorpecen y dificultan su vida laboral. La realidad es mucho más sencilla de lo que temen.

    Y mucho más gratificante.

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